Una esperanza para el CO2

POR ANGÉLICA CANO

El cambio climático generado por el efecto invernadero es un problema que preocupa a la comunidad mundial, ya que en los últimos años se ha registrado el mayor aumento en la temperatura del planeta, causado por el efecto invernadero, una acumulación excesiva de gases generados por el uso de combustibles fósiles que evita que la radiación solar regrese al universo, provocando así, que los mares y suelos se calienten aún más.

“El elemento que más contribuye al efecto invernadero es el dióxido de carbono (CO2). En general, es responsable de más del 60% del efecto invernadero intensificado. En los países industrializados, el CO2 representa más del 80% de las emisiones de gases invernadero y puede permanecer en la atmósfera entre 50 y 200 años.”

Investigadores europeos descubrieron que las concentraciones actuales de este gas en la atmósfera son más altas ahora que en cualquier otro período de los últimos 650.000 años. En una investigación se perforaron los núcleos glaciares hasta una profundidad de más de 3 km alcanzando el hielo antártico que se formó hace cientos de miles de años. Este hielo contiene burbujas de aire que ofrecen un historial de composiciones atmosféricas de diferentes épocas en la historia de la Tierra.

Las emisiones de CO2 han aumentado vertiginosamente desde la revolución industrial y se prevé que continúen ascendiendo; por tanto, la búsqueda de una estrategia que ayude a disminuir la concentración de CO2 en la atmósfera se ha convertido en uno de los principales retos de este siglo.

De acuerdo a estas investigaciones, “el CO2 se disuelve en contacto con el agua del mar transformándose en ácido. Sólo en los últimos 30 años, la acidificación de los mares ha aumentado un 10%; y de mantenerse el nivel de emisiones de CO2 a la atmósfera, en las próximas cuatro décadas podría crecer un 30%, según revela el estudio financiado por la Comisión Europea.”

El cambio climático es una amenaza tan grande para el planeta que cualquier iniciativa dirigida a solucionar el problema tendrá que incluir tecnologías bautizadas como del “carbono-negativo”. Esto significa que de hecho absorben los gases del efecto invernadero de la atmósfera y hacen algo productivo con ellos.

La idea de capturar el dióxido de carbono (CO2) de las centrales eléctricas que usan carbón o petróleo como combustibles y almacenarlo bajo tierra ha suscitado mucho interés.

La captación y el almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) (CAC) constituyen un proceso consistente en la separación del CO2 emitido por la industria y fuentes relacionadas con la energía, su transporte a un lugar de almacenamiento y su aislamiento de la atmósfera a largo plazo.

La captación de CO2 puede aplicarse a grandes fuentes puntuales. Entonces, el CO2 sería comprimido y transportado para ser almacenado en formaciones geológicas, en el océano, en carbonatos minerales, o para ser utilizado en procesos industriales.

Es importante destacar que solo podría capturarse en las centrales eléctricas o plantas industriales que emiten grandes cantidades de este gas. En cuanto a las fuentes de emisión pequeñas o móviles, como los sistemas domésticos de calefacción o los automóviles, no son convenientes para la captura, por lo que su control será responsabilidad de cada individuo.

 

Captura del CO2

 

Deacuerdo al informe especial del Grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC por sus silgas en inglés) “Para capturar el dióxido de carbono es preciso empezar por separarlo de los demás gases resultantes de los procesos industriales o de combustión. Existen tres técnicas para las centrales eléctricas: postcombustión, precombustión y oxicombustión. Una vez capturado el CO2 deberá purificarse y comprimirse, para luego poder ser transportado y almacenado. Es posible reducir entre un 80 y un 90 % las emisiones de CO2 generadas por centrales eléctricas nuevas, pero aumentaría los costos de producción de electricidad entre un 35 y un 85%. Por norma general, el precio por tonelada de CO2 capturada es más bajo para los procesos industriales que producen una corriente de CO2 relativamente pura.

 

Reutilización del CO2

 

“Dentro de las industrias, principalmente alimentaria, se puede reutilizar un pequeño porcentaje de este gas, algunos usos son:

“Producir cerveza: El CO2 es un aditivo aprobado para uso alimentario. El agua carbonatada, también denominada soda o agua con gas, no es más que agua con CO2. El dióxido de carbono también aparece en bebidas alcohólicas, como la cerveza, aunque en este caso suele provenir del proceso de fermentación. La cerveza generalmente se envasa en barriles a presión, donde el CO2 ha sido añadido de manera artificial con dos objetivos: enfriar la bebida y mantener el gas necesario para que salga a presión por el sifón.

“Fabricar combustible, diversos proyectos intentan utilizar bacterias para producir combustible a partir de CO2. Uno de ellos, dirigido por Christopher Brigham, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, ha modificado los genes de una bacteria del suelo, la ‘Ralstonia eutropha’, para que fabrique isobutanol, un alcohol que puede sustituir a la gasolina. El equipo de Brigham intenta perfeccionar el proceso para que el microbio genere este combustible a partir de CO2. También en España, un equipo de investigación liderado por Atsushi Urakawa, en el Instituto Catalán de Investigación Química (Tarragona), ha conseguido optimizar el proceso de transformación de dióxido de carbono en metanol, una forma de reciclaje de CO2, con conversiones del 95%.

“Cultivar algas como fuente de energía renovable, para crecer, las algas sólo requieren agua, nutrientes, la luz del sol y CO2. Una vez secas, pueden ser una fuente de combustión para generar energía renovable. Varios proyectos emplean para ello microalgas, capaces de llevar a cabo la fotosíntesis con un rendimiento mucho mayor que el de las plantas superiores. Para cultivar las algas se pueden utilizar los gases emitidos por centrales térmicas o cementeras. El problema es que se requiere una superficie de cultivo demasiado grande. Además, el secado de las algas encarece la síntesis del biocombustible, al consumir mucha energía, según admite la Plataforma Tecnológica Española del CO2.” De esta manera se espera que el problema que aqueja al planeta se reduzca y que el colapso climático se detenga un poco más.

 

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