Contra el acoso

Todo mundo habla de mejor transporte, de la contaminación, de los políticos de siempre, de una constitución ciudadana y nadie del gran problema que padecen las mujeres de la ciudad y del mundo: el acoso sexual.

Quienes vivimos en la Ciudad de México enfrentamos una realidad terrible e intolerable, 9 de cada diez mujeres han padecido acoso sexual en distintos niveles, y desde los 12 años de edad; por otra parte, 8 de cada 10 ciudadanos de la capital han sufrido algún tipo de robo a mano armada, la constante es la violencia en la ciudad.

Esta situación de la mujer en la ciudad es en verdad intolerable y debemos actuar para que no llegue a un nivel insostenible, ¿qué pasa con el derecho de tener una vida tranquila en la ciudad? La separación en el transporte público es una respuesta más no una solución, es más, sirve como pretexto para alegar que se hace algo cuando en realidad no se ataca al verdadero problema que son los hombres y la cultura machista del mexicano.

El acoso sexual es un problema sociocultural que no se va a corregir en corto o mediano plazo, pues se trata de la educación y cultura de generaciones y modelos educativos que deben incluir el respeto y la educación en el amor para contrarrestar la cultura machista que ve a las mujeres como objeto y como medio. Lo anterior no se traduce en una resignación, se deben crear las condiciones para este cambio cultural pero sí se puede hacer algo de inmediato para devolverle la tranquilidad a las mexicanas, las acciones de los ciudadanos y las autoridades en conjunto.

Lo primero es que, desde los ciudadanos, se apoye a las mujeres que padecen el acoso sexual, en el transporte o en los espacios públicos, hombres y mujeres tenemos el deber de que si vemos a alguien padecer acoso sexual lo primero es denunciar al acosador, evidenciarlo, llamar a la autoridad y fungir, si es necesario, como testigo.

Por otra parte, desde la autoridad y el sistema legal se debe imponer un mayor castigo a los acosadores que incluyan cárcel y penalizaciones en el que a mayor reincidencia, mucho mayor el castigo. La sanción económica no funcionaría porque en primer lugar, es una acción que no se debe pagar con dinero; insinuarlo siquiera es denigrante, además de que de lo contrario se fomentaría el acto de algunas mujeres que intentan sacarle dinero a personas denunciando un falso acoso. De todo hay en la ciudad, en verdad.

Estamos todavía muy lejos de contrarrestar la influencia del machismo en México, pues esto se logra con educación y cultura y esos temas en el país reflejan que se carece en gran medida de ellos, lo principal es denunciar y exigir que haya un mayor castigo a los acosadores. Unidas y unidos contra el acoso podemos ponerle un alto, somos más quienes estamos cansadas y cansados de este problema y no podemos esperar a que las autoridades nos resuelvan la vida.

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