La batalla de Puebla, una cara de la guerra en México

Afganistán, Siria y México son los países con mayor número de periodistas muertos en el mundo. Los tres países se encuentran en guerra interna. La guerra en México es compleja: se trata de una suerte de guerrilla donde el crimen es el que busca arrebatarle el poder al estado mexicano.

Javier Sicilia ha escrito que este crimen es un tipo de extensión del capitalismo, pues el negocio del narcotráfico que se complementa con otros ilícitos como la trata de personas, el robo de combustible y la compra de posiciones políticas derivan de la generación de riqueza, una riqueza ilícita. Como ha mencionado Jordi Soler, mientras no se legalicen las drogas, seguirán siendo la fuente de riqueza de unos cuantos delincuentes.

El enfrentamiento en Puebla entre militares y grupos criminales ladrones de combustible es una cara de la guerra en el país. Durante mucho tiempo los huachicoleros generaron gran riqueza con la ordeña de ductos de Pemex porque, como sucede con la mayoría de los crímenes en el país, podían hacerlo impunemente. El estado mexicano es altamente ineficaz en perseguir y sancionar los delitos.

Adicionalmente la complicidad con altos funcionarios de la petrolera fomentó el mercado negro del combustible: la corrupción e impunidad han sido el origen de la guerra en el país, pues ha llegado a los más altos niveles. La línea principal del conflicto armado en el país es la falta de Estado de derecho, la incapacidad del gobierno mexicano de preservar la seguridad y hacer cumplir la ley, por ello el poder del crimen llena los vacíos de la política en el país, cobran el derecho de piso como un impuesto, cobran por establecer negocios, por proporcionar seguridad, instalan grupos políticos afines a sus propósitos y hasta construyen escuelas y parques en las comunidades más pobres. De una u otra manera reemplazan funciones del Estado.

En la mayor parte de los estados del país se enfrentan grupos criminales entre sí o contra los militares que han tomado el control de la seguridad en mucha regiones pero que no tienen formación en la detención de criminales y prevención del delito.

Hay quienes no quieren ver la guerra que azota cada vez más regiones del país, quienes pretenden mostrar una imagen de fuerza y control, pero ellos mismos son quienes han perdido el control de la autoridad: en un país sin conflictos armados y democrático los soldados no tienen necesidad de vigilar las calles ni los civiles se arman para combatir a los militares con la finalidad de mantener sus negocios sucios.

Puebla es una muestra representativa de lo que ocurre en gran parte del país y de la dirección hacia la que se dirige, poblaciones defendiendo el negocio ilegal que les provee de recursos que no encuentran en otras actividades y un estado militarizado donde la democracia y civilidad pierden ante la ley de la plata o el plomo.

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